Alimentación del caballo en España: lo que pide el Real Decreto y la cifra que no da
Última revisión: 20 de septiembre de 2026
La ración se hereda más que se consulta, y la versión heredada es segurísima sobre cosas que la investigación no tiene claras. Esta página se ciñe a dos fuentes: lo que la norma española exige de verdad, y lo que dicen los consensos veterinarios publicados — con las cifras, y señalando dónde el consejo habitual va por delante de la evidencia.
Esto resume normativa y bibliografía publicadas, y no sustituye el criterio de un veterinario. La ración de cada caballo depende de su peso, su trabajo, su dentadura, su estado metabólico y del forraje que tenga delante. Quien decide lo que se aplica al tuyo es un veterinario o un nutrólogo equino — sobre todo en un caballo con laminitis, desregulación de la insulina, propensión a úlceras o bajo de peso.
¿En México? Lee mejor la guía para México — la Ley Federal de Sanidad Animal, la alfalfa y el rastrojo.
Lo que exige el Real Decreto 804/2011 — y lo que deja abierto
La norma que ordena las explotaciones equinas en España —la zootecnia, la sanidad y el bienestar— es el Real Decreto 804/2011. Sobre alimentación dice esto, en su artículo 4.5.f):
Los animales deberán recibir una alimentación sana, que sea adecuada a su edad y especie y en suficiente cantidad.
Y añade que han de disponer de agua en cantidad y calidad suficientes. Eso es todo. No hay ninguna cifra: ni horas de acceso al forraje, ni porcentaje del peso vivo, ni número de tomas al día, ni intervalo máximo entre ellas.
Conviene ver lo que eso significa por comparación, porque el resto de Europa no resolvió la misma pregunta igual. Alemania la responde en horas de forraje; Austria, en número de tomas diarias; Suiza la deja en suficiencia, igual que aquí, pero lo hace en el artículo 60 de una ordenanza de rango legal. España e Inglaterra coinciden en no dar número — con la diferencia de que el documento inglés es un código que un tribunal solo pondera, y el Real Decreto es norma.
La consecuencia práctica es la misma en los dos casos: si la norma solo exige suficiente, quien tiene que poner la cifra es otro. Lo que sigue es de dónde salen las que existen.
Casi todas las cifras publicadas son por kilo de peso vivo
Esta es la razón práctica para pesar el pienso en vez de contar cazos. Las recomendaciones de abajo se expresan todas en gramos o en porcentajes por kilo de peso vivo del caballo, así que ninguna se puede aplicar a «medio cazo» sin saber dos cosas: cuánto pesa el caballo y cuánto cabe en el cazo.
Un cazo es un volumen, y los piensos tienen densidades distintas — el mismo cazo puede contener pesos bastante diferentes de dos productos, y uno colmado no es uno raso. Pesa una vez el cazo de cada pienso, en una balanza de cocina, y apunta el número en el cubo. Esa única medición convierte cada recomendación de esta página en algo comprobable.
Almidón: las dos cifras con respaldo
El consenso del ECEIM sobre el síndrome de úlcera gástrica equina da una recomendación dietética inusualmente concreta:
La dieta no debería superar 2 g/kg de peso vivo de almidón al día, ni más de 1 g/kg de peso vivo de almidón por comida.
En un caballo de 500 kg eso es 1 kg de almidón al día y 500 g en una sola toma. El mismo documento recoge que superar los 2 g/kg de peso vivo al día se asocia a aproximadamente el doble de probabilidad de enfermedad gástrica escamosa de grado 2/5 o peor.
Fíjate en qué se está limitando: almidón, no pienso. Un kilo de una mezcla al 20 % de almidón contiene 200 g de almidón; un kilo de un pienso cerealista al 40 % contiene el doble. El dato está en la etiqueta o lo facilita el fabricante, y sin él el límite no se puede aplicar — si no viene declarado, pídelo, porque la analítica obligatoria no siempre incluye el almidón. Por eso repartir la misma cantidad diaria en más tomas no es un cambio cosmético: la cifra por comida es un límite aparte del diario.
Donde la evidencia es más floja que el consejo
«Da más forraje y las úlceras se arreglan solas» es la afirmación más repetida del tema. El consenso no la respalda tal cual. Recoge que el acceso libre a alimento fibroso se considera ampliamente que reduce el riesgo de ulceración gástrica «aunque también faltan pruebas sólidas que apoyen esa creencia», y que en un estudio que comparaba una dieta alta en fibra con otra isoenergética baja en fibra, tanto el número como la gravedad de las lesiones escamosas fueron mayores en el grupo de fibra alta. Sobre la salida al prado, califica la evidencia de contradictoria.
Nada de esto quita importancia al forraje — sigue siendo la base de la ración, y la paja como único forraje se asocia a más probabilidad de enfermedad escamosa. Lo que significa es más estrecho y más útil: el forraje por sí solo no es un tratamiento, y un caballo con sospecha de úlceras necesita veterinario y endoscopia, no una red de heno más grande y otras seis semanas.
Una página que te cuenta solo la mitad cómoda de la bibliografía no merece confianza en el resto.
El caballo que engorda de mirarlo: las cifras para adelgazar
Para obesidad y desregulación de la insulina, el consenso del ECEIM sobre síndrome metabólico equino recomienda una dieta basada en heno de gramíneas de varias especies al 1,25–1,5 % del peso vivo real como materia seca, equivalente al 1,4–1,7 % tal cual se administra. El documento es franco al decir que existe debate sobre el grado óptimo de restricción, «por la preocupación de no cubrir los requisitos mínimos de fibra» — que es justamente por lo que esta cifra se aplica con el veterinario y no por tu cuenta.
Dos hallazgos del mismo documento conviene conocerlos antes de montar la rutina:
- Remojar funciona, pero no es preciso. Remojar el heno de 7 a 16 horas a temperatura ambiente reduce los carbohidratos hidrosolubles entre un 24 y un 43 %, y se asocia a más del doble de pérdida de masa corporal que el mismo heno en seco. La horquilla es amplia porque el heno varía — remojar baja el azúcar, no lo estandariza.
- Recortar horas de prado muchas veces no recorta la ingesta. El caballo compensa comiendo más rápido: se han registrado más del 0,9 % del peso vivo en materia seca en solo tres horas de pasto. Los bozales de pastoreo reducen la ingesta al 77–83 % de la del pastoreo sin bozal, y mientras tanto el caballo sigue buscando comida y moviéndose.
En España ese cálculo tiene además un calendario: el brote de hierba de primavera y el rebrote de otoño tras las primeras lluvias son los dos momentos en que el mismo prado, con las mismas horas, entrega bastante más azúcar que en pleno verano seco. Las horas que funcionaban en agosto no son las mismas en abril.
Los piensos cerealistas y las golosinas de fruta o verdura quedan fuera de estas dietas por el mismo motivo: su contenido en carbohidratos no estructurales.
Condición corporal: la cifra que dice si ha funcionado
Todo lo anterior es entrada — qué va al cubo, cuánto y cada cuánto. La condición corporal es la salida: una estimación con las manos de la cobertura grasa en puntos concretos del caballo, y lo único que responde a la pregunta para la que se eligió la ración. ¿Está funcionando?
Existe porque el ojo no es fiable, y no vagamente. El consenso sobre síndrome metabólico recoge que varios estudios han identificado una tendencia de los propietarios de caballos obesos a subestimar la condición de su animal, y pone al lado una explicación incómoda: la obesidad equina es hoy lo bastante frecuente como para «llevar a la habituación y a la aceptación de ese estado como aparentemente normal». La cuadra donde tienes el caballo te ha calibrado el ojo, y no necesariamente bien.
Dos escalas, y el número no significa nada sin saber cuál
- De 1 a 9 — Henneke y cols., 1983. 1 es caquéctico y 9 extremadamente graso. Es la escala en la que trabaja la mayor parte de la investigación publicada, el consenso del ECEIM incluido, y se desarrolló originalmente en yeguas de cría Quarter Horse.
- De 0 a 5 — Carroll y Huntington, 1988. 0 es caquéctico y 5 extremadamente graso; el 2 y el 3 describen condición moderada y buena. Es la escala de uso general en el Reino Unido y en buena parte de Europa.
Así que un 3 es un caballo delgado en una escala y uno en buen estado en la otra. Un número anotado sin su escala no es información: apúntalo como 3/5 o 3/9, nunca como 3. Es exactamente el detalle que sobrevive a una conversación y ha desaparecido en la siguiente.
El cuello se puntúa aparte
La grasa de la tabla del cuello tiene número propio, porque no acompaña al resto del caballo y no significa lo mismo. La puntuación de cresta del cuello va de 0 (sin cresta) a 5 (una cresta grande que cae hacia un lado), y se considera que hay cresta a partir de 3. Carter y cols., que la describieron, la encontraron «útil en la valoración de la adiposidad de la cresta del cuello» y con «relevancia fisiológica, demostrada por las asociaciones con variables sanguíneas» — las medidas de cuello que sigue fueron las que correlacionaron con la insulina. Por eso se puntúa aparte: el consenso del ECEIM define la obesidad incluyendo la grasa regional excesiva, y registra adiposidad regional según esa definición en el 33 % de los caballos encuestados en el suroeste de Inglaterra. Un caballo puede tener una puntuación global anodina y una cresta que merece comentarse con el veterinario.
Dónde la puntuación es más débil de lo que parece
El mismo documento es franco sobre los límites de la herramienta que recomienda, y cada uno de estos cambia lo que puedes concluir de un número:
- Se aplana por arriba. La relación entre grasa corporal total y puntuación deja de ser lineal «cuando la condición corporal supera 7/9» — a partir de ahí la puntuación deja de seguir a la grasa, y la masa corporal mide mejor.
- Puede no moverse aunque la dieta funcione. El documento recoge «cambios variables en la condición corporal tras 6-12 semanas de restricción energética». Una puntuación que no se ha movido en dos meses no es, por sí sola, prueba de fracaso.
- La primera semana no es grasa, en su mayor parte. Se esperan pérdidas mayores la primera semana de restricción «por la reducción del llenado digestivo» en cuanto baja la ingesta.
- Puede estancarse pasadas doce semanas. Más allá de ese punto la misma restricción puede dejar de tener el mismo efecto, porque la tasa metabólica en reposo se adapta a la baja. Un estancamiento es motivo para volver al veterinario, no para recortar más por tu cuenta.
Por eso la respuesta son las dos cifras, y ninguna a ojo. Para la masa corporal el documento considera ideal la báscula, y cita como alternativas útiles las cintas de pesaje y las aplicaciones que combinan medidas de barriga, perímetro torácico y grupa; la puntuación es lo que te dice dónde está esa masa. Estimar el peso mirando es el único método sobre el que la bibliografía no tiene dudas, y no es bueno.
Escríbelo, porque no eres tú quien da de comer
Todas las cifras de arriba las derrota lo mismo: la ración que vive en la cabeza de alguien. Quien prepara el pienso un sábado no suele ser quien lo decidió, «un cazo» acordado en marzo ha derivado para agosto, y un cambio hecho por un buen motivo el martes es invisible para quien esté el miércoles.
Escribe la ración donde pueda leerla todo el que da de comer — qué, cuánto, cuándo y qué días, porque el grano que se quita el fin de semana es justo el detalle que se pierde. Y apunta al lado el almidón de cada producto, para que el límite por toma se pueda comprobar en vez de estimar.
Un plan que puede leer todo el que da de comer
EquiDiary guarda el plan de alimentación en el propio caballo: qué come, cuánto, cuándo y qué días. Todas las personas con las que compartes el caballo leen el mismo plan —en el cuarto de piensos, sin conexión, donde no hay cobertura— y solo el propietario puede cambiarlo. Al cambiarlo, la aplicación te ofrece anotarlo en el diario, así que lo que comía el caballo el mes pasado sigue teniendo respuesta cuando hace falta. ¿Te vas fuera? Un enlace compartido lleva el plan a quien se encargue de los piensos, sin necesidad de cuenta.
Fuentes
- Real Decreto 804/2011, por el que se regula la ordenación zootécnica, sanitaria y de bienestar animal de las explotaciones equinas y se establece el plan sanitario equino, BOE (artículo 4.5.f): alimentación sana, adecuada y suficiente, y agua — sin cifras
- Sykes y cols. — European College of Equine Internal Medicine Consensus Statement: Equine Gastric Ulcer Syndrome in Adult Horses, Journal of Veterinary Internal Medicine 29(5):1288 (almidón por comida y al día, evidencia sobre forraje y salida al prado, paja)
- Durham y cols. — ECEIM consensus statement on equine metabolic syndrome, Journal of Veterinary Internal Medicine 33(2):335 (tasas de ingesta restringida, remojo del heno, bozales de pastoreo, carbohidratos no estructurales, subestimación por el propietario, límites de la condición corporal)
- Henneke y cols. — Relationship between condition score, physical measurements and body fat percentage in mares, Equine Veterinary Journal 15(4):371 (la escala de 1 a 9)
- Carroll y Huntington — Body condition scoring and weight estimation of horses, Equine Veterinary Journal 20(1):41 (la escala de 0 a 5)
- Carter y cols. — Apparent adiposity assessed by standardised scoring systems and morphometric measurements in horses and ponies, The Veterinary Journal 179(2):204 (la puntuación de cresta del cuello)
- National Research Council — Nutrient Requirements of Horses, 6.ª edición revisada (la obra de referencia detrás de la mayoría de las raciones publicadas)
Citado por DOI y no por enlace del editor a propósito: los dos consensos han cambiado de editor desde su publicación y los DOI sobrevivieron al cambio. Los consensos se revisan; comprueba si hay una edición más reciente antes de apoyarte en uno.
También disponible en English (US, UK) · Español (México) · Deutsch (Deutschland, Österreich, Schweiz) · Français (Francia, Bélgica, Suiza) · Italiano (Suiza, Italia) · Nederlands (Flandes, Países Bajos) — una misma pregunta con diez respuestas normativas: Alemania la mide en horas, Austria en tomas al día, y España, Suiza, Inglaterra, Francia y México la dejan en suficiencia sin dar número. Valonia es la excepción: tiene las cifras más precisas de todas —16 horas de acceso, cuatro de ayuno como máximo— en un dictamen que no obliga a nadie.
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